Oranche, ¡una palabra que rebotó!

Naranjas

Naranjas

Hace años, aquí en Maracaibo, me desayunaba en una venta de pastelitos, empanadas y mandocas en la avenida El Milagro y al ordenar mi pedido, el que me despachaba me pregunta ¿y qué váis a beber?, casi automáticamente le respondo un refresco de naranja, luego para mi sorpresa, el vendedor con mucha extrañeza lanza al aire un sonoro ¿qué?, mi inmediata reacción fue contestar en perfecto maracucho ¡Un oranche, quise decir!.

Desde siempre le hemos dicho a los refrescos de naranja “oranche”, tal como el recordado Oranche Crush, claro anglicismo de orange. Me causó curiosidad e investigué el origen de esta palabra.

Resulta que todo comenzó en el sur de la India, donde al menos desde hace unos 200 años antes de Cristo existían los llamados reinos dravídicos, cuyas lenguas no han podido ser claramente identificadas en alguna de las familias lingüísticas conocidas, es decir, se le considera un grupo independiente. De allí se originaron idiomas como los actuales Tamil (de donde viene la palabra “mango”) y el Telugu. En Tamil naru significa “fragante”, y hay quienes opinan que de allí viene el nombre de la fruta. De estos idiomas dravídicos pasó al sánscrito, de allí al farsí o persa con el nombre de norang, del farsí al árabe naranj, del árabe al español como naranja, pero el asunto no termina allí. Del español pasó a italiano como melarancia, luego perdió el “mel” (que por cierto significa “manzana” en griego, compárese con melón y melocotón) y terminó como arancia,  cuya pronunciación aproximada es algo así como “arancha”. En su largo periplo llega al francés donde la primera “a” se convirtió en “o” y el “ancia” en “ange”, quedando como orange, se cree que esto sucedió así por influencia del pueblo de “Orange”, al sur este de Francia, donde esta fruta era muy frecuente. Total que con el rey francés Guillermo El Conquistador, luego de la batalla de Hastings en 1066, se vino el orange del idioma galo al inglés, todo para rebotar en la hermosa palabra maracucha “Oranche”.

Y como nota interesante, en persa ya no se le llama norang a la naranja, sino portukala, al igual que en griego, con seguridad por la gran importación de naranjas provenientes de Portugal, una vez más, ¡nadie es profeta en su tierra!

Germán Montero Alcalá
Julio 2016

 

Bibiografía consultada
1. Wikipedia, artículos “Lenguas dravídicas” (consultada el 31.07.2016).
2. Gómez de Silva, Guido. Breve diccionario etimológico de la lengua española, Fondo de Cultura Económica, México 1988.
3. Dauzat, Albert. Dubois, Jean. Mitterand, Henri. Dictionnaire étymologique. Larousse, Paris, 1977.

One thought on “Oranche, ¡una palabra que rebotó!

  1. Oswaldo Duarte

    La palabra definitivamente es un fenómeno con vida propia y por eso hablar tiene poder, muy buen aporte Germán, como siempre, El Gran German

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